DESDE CASA
Hay que aprovechar la tecnología. Juro que aprovecharé esta oportunidad. Claro, no voy a prometer que escribiré cada tres días, pero al menos ya no haré un exhaustivo e insípido reporte mensual.
Mientras, me siento bastante tranquilo. Unas puertas se cierran--de golpe, contra mi nariz, atendado a mi fragilidad--y otras se abren. Uno toma valor y decide seguir adelante con las cosas que realmente quiere.
Todavía tengo en el paladar un sabor a paleta, y a dulces de todos los sabores: miradas distantes, risas ahogadas, altanería coqueta, piel tan oscura como esos hoyos en los que uno compra alcohol a diez pesos. Amistades que terminan, conocidos en los que confiar, visitas familiares--un refugio que nunca decepciona--libros que leer, exámenes que prometen, un poco de alemán y más cháchara clandestina.
Rumores habrá cuando me haya ido. En abundancia: quién me vio, con quién salí, cuánto tomé y cuánto besé. Cuanto quise y cuánto reí. He odiado muy poco, y supongo que eso es bueno.
También hice un pay de limón. Tal vez publique la receta, como discreta variación en esta página de mis andadas.
Ciao ciao, a quienquiera que lea.
Ciao ciao, a quienquiera que lea.


0 Comments:
Post a Comment
<< Home